|
 |
|
 |
Museo de la Palabra: Un espacio donde la voz romperá paradigmas
|
Foto: ABN |
|
Caracas, 05 Feb. ABN.- Voces alteradas o silentes, rebeldes o sumisas, fugaces o permanentes, sonoras o escritas, tendrán el pleno derecho de permanecer o retirarse del Museo de la Palabra; un espacio que pretende romper los paradigmas de un museo tradicional.
Lo estático y lo elitesco serán algunas características de las que se alejarán este recinto de la oralidad, la escritura y demás dinámicas del habla, que impulsará el periodista Rubén Wisotzki, encomendado por el Ministro para el Poder Popular para la Cultura, Francisco Sesto.
Tanto gritos como susurros serán bien recibidos a este escenario que dirigirá Wisoztki, quien plantea que la voz baja en este museo será un derecho de todos pero, no la regla.
«La vida será una constante en el museo. Bienvenida la bulla, las risas, los zapatos deportivos, las camisetas, los rebotes de balones en el piso», apuntó el periodista que suscribe la idea de que debe en pensarse en los jóvenes a la hora de construir algo.
Entre otras cosas, este nuevo museo se plantea rescatar testimonios de la cotidianidad y de la intimidad del venezolano, lo que expresa cotidianamente, sus ilusiones, sus victorias, sus derrotas y sus tragedias.
Cómo se come el museo de la palabra
Los dedos de ambas manos quizá se quedan cortos para contar el número de libros que Wisotzki tenía en la mesa en el momento de iniciar la entrevista, y comenzar a hablar de la palabra como el elemento más democrático y horizontal, que está en poder de todos.
Con esta premisa, darle la palabra a la gente para que exprese lo que debe ser el Museo de la Palabra es el primer paso que el actual director de esta nueva institución pretende dar este año, para configurar el concepto de un espacio que albergará y liberará la oralidad y la escritura.
Aunque se tienen presente las orientaciones básicas dirigidas al rescate de las lenguas tradicionales y la preservación de la literatura venezolana, la dinámica de este museo, a su juicio, tiene más posibilidades.
En ese mar de aspiraciones infinitas la participación de las personas no quedará excluida, por ello el plan de realizar una gran consulta nacional, es una de las primeras acciones que pretende concretar el director del Museo de la Palabra.
«Los lineamientos que debería tener el museo de la palabra son tan difusos, tan poco tangibles, tan complejos y diversos, que es una incertidumbre que sé, debo vivir y compartir con el país», indicó.
La gran consulta nacional partirá de las universidades donde en una visita concienzuda, simpática, relajada y al mismo tiempo, densa y profunda, se entrará en contacto con la gente.
«Luego se desplazará a los demás estamentos de la sociedad venezolana hasta llegar al seno de los consejos comunales, donde la comunidad se reúne», apuntó.
Encuentros de apalabrados estrenarán el museo
Una luz tenue, quizá un par de cafés, unos 100 o 200 testigos escuchando como dos escritores; uno local y otro iberoamericano hablan sobre la palabra, es el escenario que pretende el Encuentro de Apalabrados, uno de los eventos con que el nuevo museo pretende estrenarse.
En este episodio, que Wisoztki aspira que sea continuo, podrá aparecer una maestra y un alumno que, en conjunto con los dos autores, enriquecerán esta reunión informal con un diálogo que reproducirá valores culturales que reflejen a todos.
«Un museo distinto pero igual a la gente que esté dentro de él», es una de las reflexiones que apunta el director de esta institución, quien afirma que el museo de la palabra más que cualquier otro museo debe responder a su sentido de igualdad. «Es imprescindible un museo de la palabra que nombre a todos».
La ubicación del espacio museístico, aunque tentativamente, es en el estado Vargas siguiendo la línea de descentralizar la gestión cultural y por una relación que existe, a juicio de Wisotzki, de la palabra con el mar, el oleaje y viento marino.
Además, fijó su proyección de establecer subsedes en algunas regiones del país, para tener físicamente ese carácter nacional que aspiran las instituciones estadales.
«En lo espiritual no le veo límite, ni horizonte al museo, empieza ahora y no termina», apuntó quien lleva las riendas de este barco el cual espera convertir en un lugar donde las personas puedan tener derecho a vivenciar con su palabra las capacidades infinitas de la palabra misma.
«Si el museo de la palabra es una suerte de laboratorio donde cada quien lleva la palabra y sale con otra, yo ya me sentiría con la tarea cumplida», indicó. |
|
|
 |
 |
| ABN 05:13 pm 05/02/2007 |
 |
 |
 |
|
|
|
|
|
|